La guía del limpiador profesional para un refrigerador que no apesta

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Es el electrodoméstico más grande de tu cocina. Probablemente también el más frío. Sin embargo, nadie lo mira.

Ignoramos el interior porque está fuera de la vista. Fuera de mente. Cuando las puertas están cerradas, el desorden queda oculto. Pero seamos honestos. ¿Cuándo limpiaste bien esa caja blanca por última vez?

Dejarlo en paz no es sólo pereza. Es insalubre. Un frigorífico sucio genera moho. Arruina la comida más rápido de lo que la conserva el aire frío.

Entonces, ¿con qué frecuencia es necesario fregarlo?

Le preguntamos a tres profesionales. Estuvieron de acuerdo. La respuesta podría sorprenderte. Es menos de lo que piensas.

La pelea semanal

No frotes todos los días. Simplemente haz un pase rápido una vez por semana.

Vacíe la basura. Me refiero a la basura de la comida. Consulta las fechas de los condimentos. Echa la salsa vieja. Si hay un derrame, límpielo. No dejes que se seque y forme una costra.

Taylor Riley de AMR Commercial Cleaning sugiere una limpieza ligera semanal. Como mínimo, cada dos semanas.

“Supervise el interior. Limpie la suciedad a medida que se produzca”.

Tarda cinco minutos. Menos, de verdad. Sólo tienes que mirar.

La inmersión trimestral

Cada tres o cuatro meses es necesario profundizar.

Steve Evans, que dirige Memphis Maids, prefiere horarios flexibles. Quizás cada dos meses si eres ambicioso.

Esto no es una limpieza. Es una revisión.

Scott Schrader de CottageCare lo analiza. Saca todo. Cada frasco. Cada huevo. Lava los estantes. Frota los cajones. Desinfectar las paredes.

Revisa las bobinas.

Limpia los sellos de las puertas.

Ese sello es donde vive el moho. Ahí es donde se esconde la porquería. Una limpieza profunda corrige la funcionalidad antes de que se estropee. No sólo estás limpiando; estás evitando una factura de reparación.

Cómo hacerlo realmente

Limpieza básica
– Tirar los alimentos caducados.
– Limpie los estantes si están pegajosos.
– Higienizar los mangos. A los gérmenes les encanta el metal.

Limpieza profunda
– Vaciar la nevera. Todo ello.
– Quitar estantes y cajones. Lávelos con agua y jabón. Sécalos. Sólo microfibra. Las toallas de papel dejan pelusa.
– Limpiar las juntas con vinagre. Mantenga la suciedad fuera.
– Aspira las bobinas si puedes alcanzarlas. El polvo mata la eficiencia. El polvo hace que el motor trabaje más.
– Devuelve la comida. Organízalo para que puedas ver lo que estás comiendo.

¿Por qué molestarse?

Quieres que huela a aire. No repollo viejo.

Mantenerlo limpio prolonga la vida útil de la máquina. Mantiene la comida segura. Le impide comer alimentos que caducaron en 2023.

Así que aquí está la compensación. Cinco minutos a la semana. Dos horas por cuarto.

O un frigorífico maloliente y un compresor roto.

¿Cuál prefieres?